DECLARACIÓN PÚBLICA

 

Como psicoanalistas, psicólogos y miembros del grupo psicoanalítico Plus manifestamos nuestra consternación y profunda preocupación por los recientes acontecimientos políticos y sociales que afectan a nuestro país. Ante la inminencia de los hechos y la dificultad de esgrimir hoy una palabra, manifestamos que dichos actos responden a una modalidad de violencia que tiene un desarrollo histórico que debe ser considerada como tal y no reducirse a un discurso de vandalismo, delincuencia o irracionalidad. Sabemos que el asunto es inmensamente más complejo.

 

Los dolorosos acontecimientos a los que asistimos hoy dan cuenta de un descontento atravesado por violencias simbólicas y materiales sistemáticas, desigualdades de género, de acceso a la educación, de viviendas y transporte indigno, de pensiones miserables, de acceso a la salud, entre otras. Cuando una palabra es dirigida una y otra vez, de distintas formas, pero no es escuchada, tiene lugar el estallido, la emergencia de un acto ante instituciones políticas y gubernamentales que no han querido o no han podido darles un lugar justo a dichas palabras, o bien, han sido respondidas con ironías o represión. Esto nos hacen interrogar de dónde y cómo es que se propaga la violencia.

 

¿Podemos escuchar seriamente a otro desconociendo las condiciones materiales en las cuales se teje su palabra? Que difícil resulta escuchar a otro cuando estas condiciones nos resultan extrañas, ajenas, desconocidas, cuando estas condiciones resultan ser tan desiguales.

 

Desde nuestro lugar de escucha, de atento y respetuoso silencio, pero sobretodo de palabra, sostenemos la plena convicción de que el malestar subjetivo está estrechamente relacionado con el malestar social, es por eso que consideramos un deber ético restituir la palabra no sólo ante el dolor cotidiano con el que trabajamos día a día, sino también en momentos en que la violencia institucional se instala como la única modalidad de establecer lo que se denomina “paz social”.

 

Los efectos neutralizantes, silenciantes y aplacadores de las violencias cotidianas han sido fuertemente removidos hoy con cuerpos, voces y manifestaciones que han ocupado la ciudad instándonos a interrogarnos por la modalidad de pacto social en el que estamos inmersos y de aquel que queremos construir basados en el respeto y reconocimiento del otro como diferente.

¿Qué nos puede reunir hoy que no sea sólo un discurso precipitado y apresurado de unidad y consenso, de eliminación de la diferencia y el malestar? ¿Cuál es la vía posible para decir algo que no se reduzca a un “nosotros” y “ellos”, sin simplificar la complejidad de la palabra a una situación dual?, ¿Asistimos hoy a una mera repetición de nuestro pasado reciente? Hoy nos jugamos por la posibilidad de hacer algo distinto con dichos mensajes y actos que nos entrega la ciudadanía con todas sus voces, juveniles, extranjeras, marginadas.

 

Si nuestra praxis psicoanalítica supone la responsabilidad de interrogar el lugar desde y hacia el cual un sujeto dirige una palabra en la clínica, supone también interrogar la posición en que nos encontramos en el lazo social. Hoy este lazo que nos acerca y nos diferencia de manera conflictiva ha sido duramente golpeado, sin embargo, nuestro oficio de escucha no es posible sin el coraje que supone encarnar una posición donde la transformación, social y subjetiva, pueda escucharse, acontecer.

 

Manifestamos con fuerza nuestro apoyo y solidaridad, deseo y disponibilidad para avanzar en el dialogo respetuoso entre colegas y ciudadanos afectados por nuestra dolorosa realidad. Son tiempos en que estamos convocados a tomar posición y actuar con entereza y cautela, tiempos para que el acto y la palabra se tejan, sin dejar de preguntarnos: ¿Sobre qué no nos es posible ceder hoy? ¿Bajo qué condiciones podemos, basados en el respeto al otro que nos constituye, posibilitar la emergencia de la palabra, de las palabras?

21 de octubre de 2019.

 

FUNDACIÓN GRUPO PSICOANALÍTICO PLUS